Posteado por: hotelcostacalero en: febrero 17, 2010

El túnel formado por el Volcán de la Corona es uno de los más extensos e interesantes del planeta. A lo largo de su recorrido, existen al menos dieciséis Jameos. Los más de seis kilómetros conocidos se prologan desde el cráter del volcán hasta que se adentra en el mar en un tramo submarino de un kilómetro y medios denominado “Túnel de la Atlántida”.
Tiempo aproximado de visita: 45 minutos
Tarifas :
Adulto: 8,00 euros
Menores: 4,00 euros (7 a 12 años)
Horario
De 10:00 h a 18:00 h
Última visita: 17:00 h
En los meses de verano (julio, agosto y septiembre), debido a la mayor
afluencia de visitantes, se recomienda realizar las visitas individuales en
horario de tarde para evitar aglomeraciones.

La Cueva de los Verdes está situada en el norte de la Isla de Lanzarote, en el municipio de Haría, e integrada en el vasto paisaje volcánico del Monumento Natural del Malpaís de La Corona.
Su formación es el resultado de la actividad eruptiva del Volcán de la Corona (datada según los geólogos hace aproximadamente 3000 – 5000 años), que dio lugar a un extenso túnel volcánico subterráneo de más de seis kilómetros de longitud que discurre desde el cono volcánico hasta el mar. Dos de los Centros de Arte, Cultura y Turismo más relevantes, la “Cueva de los Verdes” y los “Jameos del Agua”.se encuentran integrados en el interior de este túnel.
Un túnel volcánico se produce por el enfriamiento y solidificación de la parte superficial de una colada lávica en contacto con el aire mientras el magma fundido del interior continúa fluyendo. El desprendimiento parcial del techo de una sección de este túnel forma la estructura denominada “Jameo”, que no es más que la abertura o boca del terreno que permite el acceso a las diferentes grutas.
El túnel formado por el Volcán de la Corona es uno de los más extensos e interesantes del planeta. A lo largo de su recorrido, existen al menos dieciséis Jameos. Los más de seis kilómetros conocidos se prologan desde el cráter del volcán hasta que se adentra en el mar en un tramo submarino de un kilómetro y medios denominado “Túnel de la Atlántida”


Lanzarote, principalmente durante los siglos XVI y XVII; sufría cíclicos episodios de enorme inseguridad debido a las continuas invasiones, razzias, y secuestros por parte de los piratas de la costa norte de África. Se tienen evidencias históricas de que las intrincadas galerías de la Cueva de los Verdes sirvieron como escondite y refugio a la diezmada población insular.
Destacan algunas invasiones a gran escala como las de Tabán Arraez y Solimán en 1618 que alcanzan dimensiones verdaderamente catastróficas. El historiador Viera y Clavijo (Noticias de la Historia General de las Islas Canarias, 1772-1773) relata así las funestas consecuencias de esta incursión “?la porción más considerable del vecindario se refugió en los escondrijos de las cavernas, señaladamente en la gran cueva de los Verdes de Haría, que corre bajo tierra casi tres millas a lo largo. (?) Este funesto golpe, que dejó atónita y bañada en lágrimas toda la tierra de Lanzarote, sirvió también para empobrecer el país extrayéndole la más pura sustancia?”
Con posterioridad, ya en el siglo XIX, se convierte en visita obligada para viajeros, eruditos y científicos europeos que se desplazaban por las Islas Canarias. Todos ellos describen con fascinación esta singular formación volcánica. Podemos citar al geólogo Georg Hartung (1855), al geólogo y botánico Karl Von Fritsch (1863) y, más recientemente, al también geólogo Eduardo Hernández-Pacheco (1907).

Se cuenta para este ambicioso proyecto con el artista lanzaroteño Jesús Soto. A él debemos tanto la iluminación como la creación del recorrido interior. El espacio interior apenas si fue intervenido, siendo la explanada de acceso exterior y el sendero interior en donde se realizaran las actuaciones más significativas. A pesar de lo espectacular del resultado, la intervención artística, muy respetuosa con el entorno, se limita a introducir la luz, perfectamente mimetizada y el sonido ambiental.
Otro de los nombres que aparece íntimamente ligado a la génesis de este Centro de Arte, Cultura y Turismo es el historiador Lanzaroteño Agustín de la Hoz, que en 1964 publica su obra literaria “Cueva de los Verdes” donde, con posterioridad a una exhaustiva investigación, y con tono poético describe concienzudamente la gruta. A su vez interpreta los distintos segmentos de la cueva introduciendo nombres del imaginario histórico insular.

El tramo visitable de la Cueva de los Verdes está formado por un kilómetro de galerías superpuestas con interconexiones verticales entre ellas. En algunos puntos llega a tener tres niveles y permiten al visitante descubrir nuevos espacios desde perspectivas diferentes.
El interior del túnel llega a tener unos cincuenta metros de altura con anchuras que se aproximan a los quince metros. Existen peculiares formaciones y estructuras pétreas: canales de lava, bloques sólidos arrastrados por la corriente, goterones de lava, depósitos salinos, sucesivos estratos de lava solidificada?
Resulta particularmente espectacular la gama de colores que adornan las bóvedas y paredes de la gruta. Los colores rojizos son debidos a la oxidación del contenido en hierro de los basaltos. Las múltiples tonalidades ocres provienen de los reflejos de la luz sobre eflorescencias salinas producidas por las filtraciones de agua desde la superficie.
Llama la atención el agradable clima del interior. Las corrientes de aire permiten una ventilación natural suave y agradable y la temperatura, constante, se sitúa en torno a los diecinueve grados.